Un cálido color miel bronceado con un brillo lustroso gracias a finísimas capas de óxido de hierro. La broncita, una piedra fibrosa y bastante frágil procedente de Brasil, se utiliza ocasionalmente en joyería, pero destaca como pigmento para acuarela. En su estado puro, presenta un cálido marrón dorado —a medio camino entre el ocre y la siena, pero claramente distinto— que se difumina en suaves veladuras de un beige arena, siempre cálido. Al aplicarlo sobre papel de grano fino o rugoso, el marrón emerge de este fascinante color de efecto especial.





