Un naranja quemado de gran transparencia se mezcla a la perfección con el negro de humo, asentándose bajo él y creando tonos de canela y tabaco. El fuego parece danzar en las paredes mientras sus matices melocotón se funden con el negro. Increíblemente cálido y sin manchas, permite crear efectos espectaculares. Aplícalo sobre el ocre francés para conseguir un cálido resplandor junto al fuego o sobre sí mismo para obtener un ocre rojo intenso y brillante sin igual.




