Utiliza estos consejos y técnicas de acuarela para crear una variedad de pequeños paisajes invernales. Empieza por preparar una cadena de montaje con varios paneles pequeños o tarjetas de acuarela listos para pintar. A medida que pintes, se te ocurrirán más ideas para darles un toque especial y hacerlos más interesantes. Muchas de mis tarjetas tienen un amplio espacio reservado para escribir saludos especiales en primer plano, en la parte inferior. Puedes añadir elementos interesantes como un arroyo helado o un árbol caído en la parte inferior de tus tarjetas para que cada una sea única y diferente.
Paso 1: Humedece la parte superior de la cartulina hasta donde quieras que esté la línea de nieve. Una ligera inclinación en cualquier dirección resultará más interesante que una línea recta. Algunas cartulinas para acuarela no absorben mucha agua, así que prueba para ver cuánta humedad puede retener tu panel en particular.
Paso 2: Aplica la pintura sobre la zona húmeda. Usa el pincel para extenderla y formar figuras de árboles. Varía la intensidad del color para añadir profundidad y contraste al raspar la corteza blanca en los siguientes pasos.
Paso 3: Mientras la tarjeta aún esté húmeda y brillante, puedes raspar ramitas o ramas pequeñas en la zona húmeda con un punzón de punta redonda, como un palillo de dientes o un bolígrafo vacío. El raspado hundirá ligeramente el papel, haciendo que la pintura penetre en él y deje una marca más oscura.

Azul verditer Es ideal para escenas invernales; prueba a añadir un toque de violeta de quinacridona para darle un poco de calidez. Violeta de quinacridona También es perfecto para usar en abedules y ayudará a que tu pintura tenga una apariencia armoniosa.
Paso 4: Deja que la tarjeta se seque un poco, hasta que el brillo casi desaparezca pero aún esté húmeda. Crea los troncos blancos raspando suavemente la pintura de la superficie. En este ejemplo, usé una tarjeta de crédito de plástico. Algunos mangos de pinceles de acuarela tienen un extremo inclinado que funciona muy bien para raspar. Esto puede requerir algo de práctica: demasiada presión arruinará la tarjeta y muy poca presión no recogerá la pintura. Limpia la pintura que recojas entre cada raspado. Si lo haces en el momento justo, ¡incluso puedes raspar algunas ramitas diminutas!
Paso 5: Deja que la tarjeta se seque por completo.
Paso 6: Añade detalles a los árboles blancos, como corteza más oscura, más ramas y algunas coníferas más oscuras detrás de los troncos blancos para lograr mayor contraste. Si aplicas pintura más espesa en el extremo corto de tu tarjeta de crédito y la extiendes sobre las zonas blancas, conseguirás un bonito efecto de corteza. Si el resultado no son manchas irregulares, puedes lijar el borde de la tarjeta con una lima de uñas o papel de lija.

Paso 7: Aunque planees añadir un saludo a tu tarjeta, las sombras en la nieve aportarán dramatismo e interés a la zona nevada en primer plano. Suaviza los bordes para darle un aspecto suave y contorneado a la nieve en primer plano.
Paso 8: ¡Ahora es el momento de firmar tu tarjeta! Utilizo varias herramientas para mi firma, dependiendo de dónde decida escribir mi nombre. Muchas veces uso un pincel pequeño con una buena punta para pintar una firma estilizada. Para la mayoría de mis tarjetas, uso un punzón para dejar una huella mientras la tarjeta está húmeda durante el proceso de pintura. Esto es similar a rascar esas ramitas diminutas del paso 3.
Si tu tarjeta está seca, puedes humedecerla con agua limpia y añadir color para que tu firma se vea mejor. Asegúrate de aplicar el agua limpia bastante más allá del área pintada para que se integre bien y no deje un borde marcado al secarla. También me gusta el aspecto de los bolígrafos de gel metálicos de archivo cuando quiero firmar con pintura oscura. Los marcadores permanentes traspasan la tarjeta, así que intento evitarlos. Otra opción que he usado es un lápiz de acuarela muy afilado de un tono que combine con los demás colores que he usado para pintar mi tarjeta.








